Es cómo vivir dos veces

A la vuelta de nuestro viaje a Marruecos, más mío que nada, ya que fuí yo la que estuvo 12 días, sentados en la terraza comunitaria en casa de unos amigos, a la luz de las velas, bebiendo unas copas de vino, de madrugada, después de una cena maravillosa, empezamos a hablar de cómo había sido la estancia por aquellas tierras.

Mientras desgranábamos recuerdos, uno de los contertulios, emocionado e inspirado por la esencia del viajar en sí mismo, nos dijo aquello de; -ya lo decía el poeta, viajar, es cómo vivir dos veces.

La frase, me pareció de lo más acertada, de hecho, estuvo semanas rondándome por la cabeza, para qué podrá servir esta bella frase, me preguntaba, hasta que nació este blog y supe que nombre debía llevar.

Así que, aquí está parte de esa segunda vida.

lunes, 11 de enero de 2010

La ciudad

La ciudad en si es un lugar tranquilo y lleno de turistas durante el buen tiempo.
Es un lugar con encanto y rincones que ir descubriendo mientras se pasea a la sombra.

Una de las muchas callejas del casco antiguo.
Muchas de sus calles son tremendamente estrechas o empedradas de tal manera que si no llevas calzado deportivo, desearás no haber ido.
Calleja empedrada.
Detalle de calle con escaleras.
Junto al centro podemos encontrar esta arboleda.
Y arte entre sus troncos.
Detalle de una pequeña plaza.
Detalle de calle.
Vista general.
Vista general del cauce de un río seco.
Puente del cauce del río seco.
Libélula roja.
Vista general, junto al estanque.
Vista general.
Calle.
Detalle de parte de la muralla.
Calle junto a la muralla.
La Catedral.

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