Era la segunda vez, en toda mi vida, que yo entraba en un cementerio, la primera fue en Cracovia y a pesar de que son lugares dónde no me siento cómoda, este es muy especial.
Se tiene que pagar entrada, 8 Pln y los hombres deben cubrirse la cabeza con la kipá. Muchos judíos, van allí simplemente a relajarse, hablar, pasear...
La entrada es un lugar cómo cualquier otro, un poco abandonada, pero nada especial.
Si te vas adentrando por sus laberínticos pasillos, al principio, vas descubriendo tumbas elaboradas, señoriales, bellas, algunas cubiertas de vegetación, en otras, la vegetación crece en las propias tumbas; a medida que te vas adentrando, cada vez hay menos luz, los árboles, altos y tupidos, se unen juntando sus copas y no dejan pasar la luz.
Al cabo de unos metros, si te atreves y no eliges los caminos empedrados, los caminos se van volviendo sinuosos, a veces no llevan a ninguna parte y puedes contemplar, tumbas caídas, abandonadas, rotas, algunas en posiciones absolutamente imposibles.
La sensación de soledad, es abrumadora, todo es verde, silencioso, húmedo y frío.
Si te paras y echas una mirada alrededor, hay un momento en que uno se siente sobrecogido, ¿qué ha pasado aquí? ¿por qué está tan abandonado este lugar?
Si lo piensas, la mayoría de esas personas, se quedaron sin familias que los fuesen a visitar, que cuidasen sus tumbas, los que quedaron, huyeron del país, algunos para no volver jamás.
Es algo simple, sólo un cementerio, sin muestras visibles de ninguna catástrofe, sin embargo...sin embargo, es un mudo testimonio del exterminio de un pueblo, un terrible testimonio, sin dramatismo, sin aspavientos, sólo está ahí y cuenta su historia si quieres escucharla.
Muchas de las reformas, son subvencionadas por judíos en el extranjero, muchos norte americanos, que contribuyen al mantenimiento de este bello lugar, algunos familiares, necesitan ayuda para encontrar la tumba de sus familiares, y no es de extrañar después de darte una vuelta por esos caminos caóticos.
Mención aparte merece, el monumento a los niños que perdieron la vida en el Holocausto y especialmente al poema que aparece en una de las paredes; yo no pude desprenderme de él en muchos días;
The Little Smuggler
Through a hole, through a crack or a cranny
Starving yet stubborn and canny
Sneaky and speedy like a cat
I daily risk my youthful neck
And if fate will turn against me
In that game of life and bread
Do not weep for me mother;
Do not cry
Are we not all marked to die?
Only one worry besets me
Lying in agony; so nearly dead
Who´ll care for you tomorrow
Who´ll bring you, dear Mom, a slice of bread.
Henryka Lazowerz, traducción al inglés del original en polaco.
2 comentarios:
Esta semana iré para allá por segunda vez. La primera vez que fui me pilló por sorpresa y no iba preparado con material para fotografiar, ahora vuelvo y será otra historia. Alguna sugerencia amigo??
P.D:Te dejo mi blog por si quieres ver las fotos. Estarán puestas para dentro de 3 semanas así
www.gomizgomiz.blogspot.com
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