Este es otro de los sitios en los que acabas entrando por que te convencen.
Nuestra idea era subir hasta el campanario y ver las vistas, pero por un euro más, podías ver la Concatedral, así que al final hicimos el recorrido completo.
La entrada la compras antes de entrar, un amable señor te acompaña hasta unas escaleras de caracol y cierra tras de ti, un portón enorme y te da la sensación de que acaba de dejarte encerrado para siempre jamás y que cuando quieras salir no vas a poder.
Es un poco tétrico, pero cuando bajas, la puerta cede si la empujas con fuerza.
Nuestra idea era subir hasta el campanario y ver las vistas, pero por un euro más, podías ver la Concatedral, así que al final hicimos el recorrido completo.
La entrada la compras antes de entrar, un amable señor te acompaña hasta unas escaleras de caracol y cierra tras de ti, un portón enorme y te da la sensación de que acaba de dejarte encerrado para siempre jamás y que cuando quieras salir no vas a poder.
Es un poco tétrico, pero cuando bajas, la puerta cede si la empujas con fuerza.



Es la lámpara que pende del techo.
Da mucho miedo.

*Fuentes para esta entrada: Wikipedia y paneles informativos de la Concatedral de Santa María.
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