Es cómo vivir dos veces

A la vuelta de nuestro viaje a Marruecos, más mío que nada, ya que fuí yo la que estuvo 12 días, sentados en la terraza comunitaria en casa de unos amigos, a la luz de las velas, bebiendo unas copas de vino, de madrugada, después de una cena maravillosa, empezamos a hablar de cómo había sido la estancia por aquellas tierras.

Mientras desgranábamos recuerdos, uno de los contertulios, emocionado e inspirado por la esencia del viajar en sí mismo, nos dijo aquello de; -ya lo decía el poeta, viajar, es cómo vivir dos veces.

La frase, me pareció de lo más acertada, de hecho, estuvo semanas rondándome por la cabeza, para qué podrá servir esta bella frase, me preguntaba, hasta que nació este blog y supe que nombre debía llevar.

Así que, aquí está parte de esa segunda vida.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Polonia, Cracovia, Auschwitz-Birkenau 5 de septiembre 2008

Entrar a Auschwitz es gratis, salir de Auschwitz tiene un coste, el de la reflexión, o el llanto, o las pesadillas, o la comprensión...pero algo, de algo ha de servir.

Nosotros elegimos reservar una visita guiada en español, aquí, es algo muy recomendable, cuesta unos 70€ pero pueden disfrutar del guía hasta 10 personas, nosotros éramos 2 y fue un lujo tener guía solo para nosotros, ir a nuestro ritmo, preguntar, tomarnos un descanso...

Nuestra guía se llamaba algo que sonaba cómo Gotxa, hablaba en un español un poco dubitativo pero muy bueno, se extrañó de que sólo fuésemos dos y de que estuviésemos allí en septiembre, por lo visto, el campo, los españoles lo suelen visitar en agosto.

Lo primero que te dicen al entrar es que la visita guiada dura 3 horas y lo segundo es que Auschwitz no es Auschwitz, sino Birkenau, que traducido significa que todas las imágenes que el cine nos ha transmitido del campo son erróneas, ya que lo que conocemos es el campo de Birkenau, ya que Auschwitz no tiene vías y es un campo mucho más pequeño que el de Birkenau.

Auschwitz, fué un campamento militar remodelado en campo de concentración primero, para presos políticos polacos y luego, en campo de exterminio para todo el que entraba, pero sobretodo para el acerca de millón de judíos que asesinó durante su funcionamiento, por ello se debió construir Birkenau, más otros campos auxiliares.

Birkenau es un campo realmente gigantesco, rodeado de un bosque bien bonito, sin embargo, en cuanto pones los pies en el lugar, intuyes que estás es un lugar terrible, a pesar de que ya apenas queda nada que lo recuerde.

Lo primero que ves son las letrinas, en aquel entonces el suelo era de tierra y se mezclaba con los excrementos, los prisioneros sólo podían ir dos veces al día, y puesto que la dieta que recibían constaba de tres comidas, medio litro de un mejunje llamado té o café que no era ninguna de las dos cosas, por la mañana, al mediodía una especie de sopa muy clara hecha con ingredientes podridos o en mal estado y para cenar un trozo de pan duro y algo de queso, dieta que a las dos semanas les causaba unas diarreas crónicas por la falta de nutrientes, podemos imaginar que era un sitio muy concurrido.

Sin embargo, cómo los guardias tenían miedo de contagiarse de enfermedades, no se acercaban y era el lugar dónde mejor se sentían y aprovechaban para hacer tratos, intercambiar objetos o simplemente gozar de unos momentos de paz.

Los primeros barracones del campo, eran para los recién llegados, los trenes de la muerte, entraban hasta la cámara de gas que se encuentra al fondo del campo, allí se hacía bajar a los prisioneros y eran separados en dos grupos, los que iban a ser llevados a morir en las cámaras inmediatamente y los que eran aptos para trabajar, si se necesitaba hacer algún experimento, Josef Mengele se daba una vuelta por el sitio para elegir a sus víctimas.

Los que pasaban la criba, eran confinados a los barracones de cuarentena para evitar contagiar al resto de prisioneros, aunque los barracones de madera eran antiguas caballerizas y no estaban preparados para ser habitados y la gente moría de frío o enfermedades. Los barracones disponían de estufas, sin embargo no siempre tenían leña y el techo estaba a unos 5 cm de la pared, con lo cual el frío que hacía durante el invierno, era terrible.

Los camastros estaban inclinados para que los prisioneros durmieran de tres en tres, o de cinco en cinco, o lo que hiciera falta, poniendo en la parte alta la cabeza y puesto que eran de pequeñas dimensiones debían dormir muy encogidos.

Los que no conseguían cama acababan durmiendo en el suelo, aunque todos lo temían ya que ahí y en el primer nivel de los camastros, sufrían las mordeduras de las ratas que no esperaban a que estuvieran muertos para alimentarse.

El campo se dividía en tres zonas, para los hombres, barracones de madera, mujeres, barracones de ladrillo y gitanos, que no eran separados por sexos, ni separados de sus hijos, se los confinaba en una parte apartada del campo a la espera de que las enfermedades acabasen con ellos.

De hecho, todo el campo era una máquina de matar, el frío de varios grados bajo cero, el hambre, el cansancio, la enfermedad, las palizas, diezmaban a los prisioneros que no eran ejecutados nada más llegar.

El campo de las mujeres, con barracones de ladrillo, puede parecer algo mejor que el de los hombres, sin embargo, pasaban casi el mismo frío, obligadas a trabajar tanto cómo los hombres, eran víctimas más fáciles.

Aparte de todo esto, estaba la figura del kapo, habitualmente delincuentes polacos, personas brutales que eran más crueles con los prisioneros que los propios SS, de ellos dependía la vida de los presos, que comiesen o no, que trabajasen en una cosa u otra, etc.

Birkenau tenía 4 cámaras de gas con sus hornos crematorios, allí trabajaba el sonderkommando, presos judíos destinados a ayudar a exterminar a sus compatriotas, esta condición les daba algunas ventajas, ya que a veces encontraban comida o objetos con los que trapichear, por lo que solían estar en mejor forma física que el resto.

Cómo los alemanes tenían miedo de que hablasen, vivían confinados en las dependencias de las propias cámaras y eran "reemplazados" cada pocos meses.
Hacía el final de la guerra, uno de los sonderkommando protagonizó en único acto de rebelión en el campo volando una de las cámaras de gas en vista de que los alemanes perdían la guerra y creían que iban a matarlos de todos modos; igualmente fueron ejecutados, pero al destruir esa cámara entorpecieron la labor de los alemanes que al poco volaron el resto de cámaras para no dejar pruebas.

Justo al lado de una de las cámaras de gas, había un lago dónde se lanzaban las cenizas de los cadáveres, lugar dónde se alzaron lápidas para conmemorar a esos presos sin tumba.

Es sobrecogedor el tramo que recorren las vías en Birkenau, parecen clavadas al suelo cómo una cicatriz horrenda en medio del vasto terreno.

Entre los dos campos visitables, te transportan en un autobús gratuito, cómo todo en el campo, va desde Auschwitz a Birkenau cada 30 min y en el sentido contrario cada hora. Mejor espera el bus por qué andando hay un buen rato por la carretera.

La entrada es un lugar tan absolutamente agradable y normal que cuesta un poco creer que estés dónde crees estar. La gente va y viene, aparca sus coches, charlan, caminan, ríen, toman algo, compran libros...

Si has reservado guía debes comunicarlo en el mostrador, lo pagas y aparece.

Y efectivamente, en la entrada de Auschwitz, está, sí, está allí esperándote la mítica frase, Arbeit macht frei, el trabajo hace libres, o el trabajo libera/os hará libres, es uno de esos momentos en que tienes la impresión de estar mirando a los ojos a la misma Historia.

Cuando entras, las alambradas son omnipresentes, sin embargo, cuando te has alejado de ellas, el lugar parece lo que es; un campamento.

La gente pasea, hay escuelas que van de un bloque a otro, los chavales hacen bromas y se ríen , se oyen los cantos de los pájaros...y sí, estamos en Auschwitz.

Una de las paradas es delante de la foto de la banda de música del campo, banda de música? pues sí, por las mañanas, al ritmo de la música que tocaban estos presos, los demás formaban, lo hacían de 5 en 5 para que a los alemanes les fuese fácil contarlos y salían a trabajar. Lo macabro, es que si por la mañana habían salido x presos, por la tarde debían volver los mismos presos, incluso los muertos, que eran traídos por sus compañeros para que los contasen de nuevo, bajo pena de ser represaliados por el 1 a 10, que no era otra cosa que por cada falta de 1 preso, eran represaliados 10 a cambio; represalia era una palabra intercambiable con asesinato.

Uno de los bloques que se visitan, corresponde a la antigua prisión, allí podemos ver el paredón de ejecución que fue tristemente célebre en el campo por la ejecución sumaria que tuvo lugar de intelectuales y artistas polacos, seguidos más adelante, de los presos del campo. También se pueden observar unos ganchos dónde se colgaba a los presos con el fin de torturarlos, ya que sus pies no tocaban apenas el suelo.

Dentro de ese bloque, se ven las celdas de castigo, dos resaltan especialmente, la de la asfixia, llamada así por qué sólo tenía un pequeño respiradero y los presos morían por asfixia puesto que eran hacinados dentro hasta que se les acababa el aire, y la del metro cuadrado, dónde metían hasta a 4 presos, durante días.

Cerca del crematorio/cámara de gas, está la horca del SS-Obersturmbannfürer, Rudolf Höss, ejecutado en Auschwitz el 2 de abril de 1947, después de ser juzgado, este individuo fue el máximo responsable del campo durante su funcionamiento máximo.

Uno de los bloques más impactantes, es en el que podemos ver todo lo que se encontró en la liberación del campo; dentaduras postizas, gafas, peines, cepillos de dientes, ropa, miembros ortopédicos, cabello humano, ropa ceremonial judía, maletas...todo ello en toneladas.
Estás allí delante y el guía te va leyendo las inscripciones de las maletas, hace una parada en la del niño huérfano de apenas un año y tratas de tragarte las emociones, te das la vuelta, pero entonces hay más objetos, todos esos objetos, arrancados a sus dueños, testimonios quietos durante décadas del ultraje y la crueldad y entonces empieza con la historia de los cabellos; los alemanes vendían y sacaban beneficio económico de los cabellos humanos, los vendían a una empresa que fabricaba mezclando los cabellos con tela, los cuellos de las casacas de los militares, también otras telas muy valoradas por su resitencia.

Pero lo peor, está por llegar, el pabellón de los niños en uno de los bloques, dónde hay fotos de niños con los que experimentaron, respira hondo, respira hondo...ya pasó.
Te fijas en un mural de fotografías identificativas, ya hemos visto muchas, pasillos enteros, pero estas son distintas, pertenecen a niños; las fotos de los adultos me llamaron poderosamente la atención, por qué todos mostraban una dignidad envidiable, una valentía sobrecogedora, mirando directos a la cámara, sin miedo, con orgullo.
En el pabellón de los niños, casi se repite esta imagen, pero no...la he visto. Es una niña con lágrimas en los ojos.
Krystyna Trzesniewka, ingresó en el campo el 13 de diciembre y falleció el 18 de mayo del 43. Era apenas una niña de 13 años y debió pasar algo cuando le sacaron esa foto, por qué lloró.

Y de repente, toda mi serenidad se vino abajo, ver esas lágrimas era mucho más duro, que esas fotos de mujeres desnudas en los huesos, despojadas de sus ropas lo mismo que lo fueron de sus carnes, esas fotos, el último ultraje al que lo ha perdido todo, apenas cadáveres andantes, mucho peor que las fotos de los gemelos con los que habían experimentado, niños contrahechos y deformados con sus caras angelicales mirando al objetivo sin entender el por qué de este dolor inenarrable, mucho más insoportable que cualquier cosa en Auschwitz.
Por qué Krystyna, era una niña, estaba asustada y fue asesinada cómo tantas otras personas, sólo por haber sido judía.
Era frágil y estaba desamparada, a merced de unos monstruos desalmados que creyeron que eran dioses y que después volvían con sus mujeres y abrazaban a sus hijos con las manos llenas de la sangre de los hijos de los demás.

Y yo entonces, necesité quedarme allí mirándola a los ojos, aunque ya no importe, aunque ya no sirva, yo quise mirar en sus ojos, no pasar por delante cómo un turista más en el parque temático del horror, sin verla, por qué solo es una niña llorando.

Y eso, eso fue demasiado y de repente no nos separaban décadas, sólo era una niña sufriendo en un mundo dónde los niños siguen sufriendo, dónde los genocidios que parecía que nunca se repetirían, se repiten, en un mundo dónde a nadie le importa lo que le pasa al vecino, por qué siempre hay un motivo para justificar lo que le pasa a los otros, distinta religión, color de piel, nacionalidad, ideología política...y el miedo y la injusticia campan a sus anchas mientras los países privilegiados engordan y engordan y engordan.

Respira hondo, respira hondo, las lágrimas duelen agazapadas en los ojos, el puño que aprieta la garganta lo hace con fuerza, respira hondo, respira hondo...ya pasó.

Seguimos, paramos delante de un pequeño edificio, es una cámara de gas con su crematorio, dudo un momento, quiero entrar? de verdad quiero entrar ahí? sí, voy a entrar, de hecho, entro dos veces, una con la guía y la otra a solas, completamente sola, estoy dentro de la cámara de gas, ningún turista más perturba el momento.

Ando despacio, el lugar es muy oscuro, apenas unas cuantas bombillas alumbran el lugar, unas velas en un altar queman silenciosamente, toco las paredes reconstruidas de la cámara, el lugar es tosco, un antiguo almacén, doy varias vueltas, trato de poner en orden mis pensamientos e inevitablemente, miro hacia arriba, hacía el único resquicio de luz natural que entra en esa sombría cámara, un agujero en el techo, sí, ahora, allí de pie, sola, puedo imaginar el lugar lleno de gente, alrededor de 200 personas, desnudas, cansadas, enfermas, asustadas, tratando de proteger su desnudez con sus manos, abrazados unos a otros los que están con su familia, que los hay, es algo instintivo, mirar hacia allí, todos lo hacemos nada más entrar, ese resquicio de luz, te obliga a buscarlo con los ojos, te llama, las puertas se cierran, la oscuridad se hace patente y sólo esa luz tenue entrando por el techo, ese acto tan relacionado con Dios, levantar nuestra cabeza hacia el cielo, incluso nuestras manos y de repente, algo cae, parecen unos copos, de la apertura del cielo cae veneno, cae la muerte y las manos ya no están alzadas ni los ojos buscan la luz, ahora sólo hay muecas de dolor, sólo hay cuerpos abrazados, gritos, destrucción.

Y después, silencio; unos hombres no sabemos si muy afortunados o muy desgraciados, entran a retirar los cuerpos, los llevan al horno crematorio, está a unos 5 metros de la cámara, los meten en los hornos y hacen desaparecer su desnudez, su horror, su miseria.

Por qué cuando nos hablan de los trenes de la muerte, de esos trenes de los que nada más bajar, te llevaban a la muerte, todos sentimos escalofríos, lo vemos en las películas, uno se ha salvado! ese no va a la cámara y parece que realmente ha sido afortunado, pero...quién tenía más suerte en Auschwitz, el que creía que iba a tomar una ducha y moría asfixiado, o el que vivía aproximadamente unos 6 meses, siendo testigo de la barbarie a cada momento, sintiendo que se le había reducio a menos que nada.

¿Quién?





Entrada a Birkenau
Vista general nada más entrar, Birkenau
Vista general, Birkenau
Mapa del campo, Birkenau
Detalle de las letrinas, Birkenau
Letrinas, Birkenau
Vista desde la letrina, les debía confortar la luz del sol radiante?, Birkenau
Vista general del barracón de cuarentena, Birkenau
Camastros en los barracones de cuarentena, Birkenau
Entre el techo y la pared había unos 5 cm, imposible mantener el calor dentro, Birkenau
Estufa de los barracones de cuarentena, Birkenau
Torre de vigilancia, Birkenau
Vista general del barracón de las mujeres, Birkenau
Barracón de las mujeres, camastros, Birkenau
Barracón de las mujeres, la luz entra con dificultad, Birkenau
Habitación del kapo, barracón de las mujeres, Birkenau
Barracón de la parte del campo de las mujeres, Birkenau
Vista general, Birkenau
Amigo erizo, algo vivo y bello entre tanta tristeza, Birkenau
Lápidas conmemorativas frente al lago dónde se esparcían las cenizas de los asesinados en las cámaras de gas, Birkenau
Lago dónde se esparcían las cenizas de los asesinados en las cámaras de gas, Birkenau
Una de los 4 cámaras de gas de Birkenau, esta fue volada por el sonderkommando, Birkenau
El bello bosque que rodea Birkenau
El bello bosque que rodea Birkenau
Entrada a una de los 4 cámaras de gas de Birkenau
Placa en ladino, redactada por judíos sefardíes, en el monumento a las víctimas, Birkenau
Monumento a las víctimas, Birkenau
Monumento a las víctimas, Birkenau
Punto final de las vías de los trenes de la muerte que los aliados nunca quisieron bombardear, Birkenau
Fotos en el punto dónde los doctores de Birkenau, entre ellos Mengele, decidían quién vivía, quién iba a la cámara de gas y con quién se iba a experimentar, Birkenau
Fotos en el punto dónde se hacía bajar a los prisioneros de los trenes, Birkenau
Vista general, Birkenau
Vista general, Birkenau
Por aquí entraban los trenes de la muerte, Birkenau
La vía, Birkenau
La vía de los trenes de la muerte clavada a la tierra, Birkenau
Vista general desde la torre principal, Birkenau
Autobús que va de Auschwitz a Birkenau y viceversa
Bienvenidos al parque temático del horror...a qué parece un sitio normal? Entrada a Auschwitz
Escultura a la entrada del campo-museo, Auschwitz
Arbeit macht frei, entrada a Auschwitz
Vista, Auschwitz
Alambradas, Auschwitz
Foto de la orquesta de Auschwitz, mientras tocaban los prisioneros desfilaban de a 5 para ser contados, Auschwitz
Vista, Auschwitz
Paredón de ejecutamiento del bloque prisión, Auschwitz
Postes de castigo del bloque prisión, Auschwitz
Alambradas, Auschwitz
Panel informativo de la ejecución del SS-Obersturmbannfürer, Rudolf Höss, Auschwitz
Horca dónde fue ajusticiado por decisión de un tribunal polaco el SS-Obersturmbannfürer, Rudolf Höss, máximo responsable de Auschwitz-Birkenau, el 16 de abril del 47, Auschwitz
Construcción, Auschwitz
Vorsicht! alambrada electrificada, Auschwitz
Torre de vigilancia, Auschwitz
Refugio antiaéreo para los guardias, Auschwitz
Alambradas, Auschwitz
Celda de castigo, en esta se honra a un religioso que cambió su vida por la de un padre de familia en una de las represalias de 1 por 10, Auschwitz
Entrada a la celda de castigo de 1m cuadrado, llegaban a introducir hasta a 4 personas durante días, Auschwitz
Celda de castigo de 1m cuadrado, llegaban a introducir hasta a 4 personas durante días, Auschwitz
Celda de castigo de 1m cuadrado, llegaban a introducir hasta a 4 personas durante días, Auschwitz
Celda de castigo de 1m cuadrado, llegaban a introducir hasta a 4 personas durante días, Auschwitz
Celda de castigo de 1m cuadrado, llegaban a introducir hasta a 4 personas durante días, Auschwitz
Pasillo de las instalaciones penitenciarias de Auschwitz
Camas en los bloques, Auschwitz
Halt! Stoj! alambrada electrificada, Auschwitz
Panel informativo ante el bloque dónde se experimentaba ginecologicamente con mujeres judías en su mayoría, Auschwitz
Uno de los bloques desde fuera, Auschwitz
Estufa de los bloques, Auschwitz
Las camas de los bloques, Auschwitz
Urna dedicada a las víctimas del campo, en ella hay varias capas del suelo de Auschwitz, además de las cenizas
Fotografía en una de las salas, cuando los hornos no daban abasto, los cuerpos se quemaban en esplanadas, Auschwitz
Cientos de latas de Zyklon B, Auschwitz
Lata de Zyklon B, Auschwitz
Panel informativo del sistema de castigos públicos, Auschwitz
Fotografías de los presos políticos judíos ejecutados masivamente el 19 de julio del 43 en Auschwitz
Horca para ejecuciones masivas de presos, Auschwitz
Edificios de Auschwitz
Mapa de las instalaciones, Auschwitz
Krystyna Trzesniewka, ingresó en el campo el 13 de diciembre y falleció el 18 de mayo del 43.
Lloró cuando le sacaron las fotos, en Auschwitz
Puerta del crematorio y cámara de gas, Auschwitz
Cámara de gas y crematorio, Auschwitz
Chimenea de la cámara de gas, Auschwitz
Cámara de gas reconstruida, por aquí caía el Zyklon B, Auschwitz
Cámara de gas reconstruida, por aquí caía el Zyklon B, Auschwitz
Cámara de gas reconstruida, Auschwitz
Entrada a la cámara de gas, Auschwitz
Horno crematorio, detalle, Auschwitz
Horno crematorio, Auschwitz
Horno crematorio desmantelado, Auschwitz
Horno crematorio, Auschwitz
Por aquí se vaciaban las cenizas del horno crematorio, Auschwitz
Amigo cuervo

4 comentarios:

Mañana os cuento dijo...

Bufff

Ha sido horrible leerte... lo de Krystyna peor aún... mi nieta pequeña se llama Cristina...¡que horror!

Un buen relato Nox... viajar es como vivir más de dos veces... yo no conozco Auschwitz ni Birkenau... y he vivido tu relato.

Gracias

Endercita dijo...

Es que no fue un viaje fácil, aunque a pesar de todo, para mi fue una experiencia muy positiva.

Ya sabes, en búsqueda de respuestas siempre...

Lo peor fue quedarse sola en la cámara de gas, completamente sola, con mi cámara y mis pensamientos, sintiendo que las paredes contaban historias...

Muchas fotos no las he subido por pudor, pero las tengo guardadas para cuando necesite recordar algo, sé que me servirán.

Besitos

Ender dijo...

Querido Anónimo, eres libre de dejar comentarios en mi blog cuando no atentes a la memoria de las personas que tristemente se dejaron la vida en manos de genocidas.
Por ese motivo, voy a eliminar tu comentario anterior y todos los que dejes en ese sentido.

Sandra dijo...

Increíble relato, ha sido impresionante, por un momento, me he visto allí sintiendo el dolor de cada persona, fue algo terrorifico para todos, parece mentira que haya pasado tan poco desde entonces y las mentes hayan avanzado tanto desde todos aquellos desgraciados, pero aún así sige haviendo gente que sige matando, sige violando y sige haciendo daño gratuitamente. No me quiero enrrollar, jeje me ha encantado como Lo has contado de verdad

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