Es cómo vivir dos veces

A la vuelta de nuestro viaje a Marruecos, más mío que nada, ya que fuí yo la que estuvo 12 días, sentados en la terraza comunitaria en casa de unos amigos, a la luz de las velas, bebiendo unas copas de vino, de madrugada, después de una cena maravillosa, empezamos a hablar de cómo había sido la estancia por aquellas tierras.

Mientras desgranábamos recuerdos, uno de los contertulios, emocionado e inspirado por la esencia del viajar en sí mismo, nos dijo aquello de; -ya lo decía el poeta, viajar, es cómo vivir dos veces.

La frase, me pareció de lo más acertada, de hecho, estuvo semanas rondándome por la cabeza, para qué podrá servir esta bella frase, me preguntaba, hasta que nació este blog y supe que nombre debía llevar.

Así que, aquí está parte de esa segunda vida.

lunes, 26 de enero de 2009

Lisboa, Castelo de San Jorge 13 de octubre 2008

El Castillo de San Jorge, es una visita obligada si pasas por Lisboa, no sólo por que es uno de los reclamos turísticos de la ciudad, sino por qué es un lugar especialmente bello, tranquilo y agradable.

Nosotros nos hospedábamos muy cerca, y habíamos pasado por delante varias veces, pero reservamos una tarde entera para poder visitarlo con tranquilidad.
Si eres un amante de los gatos, estás de suerte, por qué el lugar es bonito y encima está lleno de gatos que te observan en silencio mientras te acercas y aunque no van a salir corriendo nada más verte, tampoco se mueren de ganas por qué vayas a molestarlos.

La mejor hora para visitar este recinto es el atardecer, hacía una temperatura excelente, y las vistas al mar y la ciudad eran espectaculares, sin duda.

El castillo es grande así que hay que dedicarle al menos dos horas para visitarlo completemente, aunque mejor si son tres y te puedes sentar por todos sus rincones y disfrutar de un lugar tan encantador.
Eso sí, la zona de las almenas, no es apta para miedosos a las alturas, una caída desde allí arriba puede ser fatal y aunque está todo en perfecto estado las barabdillas y de más no es lo que más abundan, a mi que las alturas no me chiflan precisamente, me hicieron pasar un mal rato.


Puerta al recinto del Castelo de San Jorge
Detalle del santo
Uno de los monumentos
Vista desde el castillo
Vista desde el castillo
Detalle de uno de los cañones
Vista desde el castillo
Detalle de un arco
Una de las puertas
Otra de las puertas
Vista general de la ciudad
Vista general de la ciudad y el mar
Detalle de uno de los cañones
La ciudad
Paseo de arcos
Detalle de uno de los arcos
Detalle de uno de los arcos
Lo de la farola es un gato
Los muros del castillo
El mar al fondo
Gato gordo y satisfecho acompañado de fuente
Gato acompañado de ruina
Detalle del gato guapísimo
Parte del muro
Una de las torres
Pozo
Parte del muro
Escaleras hacia las almenas
Pasoe por las almenas
Ventana de la almena
Ventana de la almena
Vista general
Camino por las almenas
Detalle del muro
Vista desde las almenas
Parte del muro
Pavo real
Parte del muro y una torre
Vista general del muro
Gato negro, no muy dispuesto a apartarse
Composición abstracta de pavo real y gato
Detalle
Detalle de fuente
Detalle de ventana
Flor de Hibisco
Flor de Hibisco
Ni se enteró de mi presencia y menos de las fotos
Detalle de puerta justo al atardecer
Ya nos íbamos

Lisboa, Monumentos del 12 al 14 de octubre 2008

Esta entrada se llama monumentos, pero vaya, que la he llamado así por llamarla de alguna manera, por qué Lisboa, monumentos, lo que se dice monumentos, tiene más bien pocos, la verdad.

Empezaremos por la Torre de Belém, por algún motivo que desconozco se me antojó cómo un lugar horrible al que no me apetecía nada ir, imagino que el hecho de que se encontraba bastante alejado de casi todo, ayudó a esa idea.
Pero tengo que reconocer que después me hubiese tirado de los pelos si no llegamos a ir, ya que aparte de que el emplazamiento es precioso, el lugar vale la pena ser visitado.
Eso sí, cómo ya digo, hay que darse una excursión en tranvía primero y luego andando un buen trecho, para llegar.

Una vez allí, si tienes alma de aventurero, vivirás auténticos momentos de terror al tratar primero de subir, esa el la parte fácil, y después bajar la estrechísima escalera de caracol que te permite ir subiendo y bajando los distintos pisos de la torre, ya que la gente se empeña en subirla y bajarla simultáneamente, sin baranda y llena de gente, así que la cosa se puede convertir en una hazaña èpica.
Eso sí, si pierdes pie no te preocupes, con la de gente que hay seguro que alguien te agarra para que no te des de morros en el suelo.
Una vez has llegado arriba, descubres que ha valido la pena, aunque hayas invertido casi una hora, las vistas marítimas son preciosas.

Justo al lado de la Torre, está el Monumento a los Descubrimientos, nosotros hicimos una visita rápida sólo por fuera.

Cerca de allí y aprovechando el desplazamiento, encontramos el Monasterio de los Jerónimos, si al llegar os encontráis con una cola kilométrica para entrar, que no cunda el pánico, habitualmente esa cola es para la misa de la capilla que hay justo al lado de la entrada, así que hay que fijarse para no hacer cola inútilmente (no hacer el primo turista, vaya), ya que para el propio Monasterio no suele haber mucha cola.
El día de nuestra visita había demás una exposición fotográfica expuesta en paneles a través de los pasillos del Monasterio.
Esta visita es sin duda más tranquila, sin riesgos de despeñamientos, ni accidentes varios cómo vimos en la Torre, el tiempo no nos acompañó durante el rato que estuvimos por allí pero se puede pasear bajo cubierto sin riesgo a mojarse aunque caiga algún chaparrón ocasional.

Otra de nuestras visitas fue al Acueducto de las Aguas Libres, que también se halla algo apartado de las rutas más concurridas para el turista.
El Acueducto tiene más de 19 km de largo, sin embargo sólo se puede visitar una parte del mismo, apenas unos cientos de metros, así que no hay que espantarse cuando se compruebe que es más largo que un día sin pan, ya que el trecho visitable se puede cubrir en unos 40 minutos a paso relajadísimo.
El Acueducto tiene dos sentidos, se puede cambiar de sentido a la vuelta por ejemplo, si cruzas por una de las puertas abiertas del túnel que custodia las cañerías internas.
Nosotros lo visitamos una mañana y no nos encontramos con nadie.

Por último y un poco a la carrera, visitamos, aunque sólo por fuera, ya que aún no estaba abierta, la Catedral de Lisboa, una catedral ubicada entre dos de las calles que recorre el tranvía 29, nuestro trasnporte principal durante los días que estuvimos en la ciudad.
Al encontrarse entre unas calles pequeñas y no disponer de aceras demasiado anchas, la tarea de sacarle fotos se hizo difícil, resultando muy complicado encontrar un buen ángulo sin morir atropellado por un coche o un tranvía. Nos quedamos con las ganas de entrar, seguro que a la próxima lo conseguimos.


Vista general de la Torre de Belém
El mar rompiendo contra la Torre de Belém
Medusa en la arena
Gaviota en la arena
Muro de la Torre de Belém
El océano Atlántico
Entrada a la Torre de Belém
Casi llegando a la última planta
Una de las torres
Ventana en el mirador
Ventana en el mirador
El puente al fondo
Detalle de un lateral, desde un respiradero
Mecanismo que abre el portalón de la torre
Detalle de la cadena del mecanismo
Océano Atlántico
Detalle
Detalle
Una virgen
Detalle
Pozo
Detalle del océano
Pasaje al mirador
Vistas desde la ventana
Había una regata
Detalle del mirador exterior
Vista desde arriba del todo
La escalara del martirio
Detalle
Vista desde balcón
Detalle de la chimenea
Vista general
Lateral de la escalera
Detalle de uno de los balcones
Balcón exterior
Detalle de un cañón
Vista lateral del la Torre
Vista general de la Torre
Aparte de extraña, la señal estaba muy torcida, tal vez los coches aparte de caerse, colisionaban con ella
Flor de Hibisco
Flor de Hibisco
Vista general del Monumento a los Descubrimientos
Lateral del Monumento a los Descubrimientos
Detalle de las baldosas de la plaza del Monumento a los Descubrimientos
Detalle de las baldosas de la plaza del Monumento a los Descubrimientos
Plaza ubicada delante de Monasterio de los Jerónimos
Detalle de los nenúfares
Lateral del Monasterio de los Jerónimos
Detalle del Monasterio de los Jerónimos
Interior del Monasterio de los Jerónimos
Detalle
Detalle
Detalle de una sala
Detalle
Detalle
Vista general
Tumbas en el suelo
Escalera
Fuente
Detalle
Vista general
Acueducto de las Aguas Libres
Puerta para cambiar de sentido
Interior del Acueducto
Recorrido del Acueducto
El punto más alto
Vista general
Panorámica
Panorámica
Así era de largo
La entrada al Acueducto
Entrada de la Catedral de Lisboa
Vista frontal
Vista lateral
Detalle de una ventana
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