Lo cierto es que si la Basílica de Santa Eulalia no hubiese entrado en el bono, no hubiésemos ido a verla.
Pero como entraba y teníamos tiempo, nos pasamos una mañana temprano y la vimos en un periquete, se le puede dedicar alrededor de media hora y se ve sin problemas.
Nosotros compartimos la visita con un electricista que se dedicó a cambiar bombillas de las partes más recónditas del subsuelo, encaramado a las vigas y dando brincos por las ruinas como Pedro por su casa y por descontado sin importarle lo más mínimo que no nos dejara ver nada o sacar fotos, finalidad última de todo turista con cámara que además de muestras de querer utilizarala (esta parte se adivina por qué el turista apunta a las cosas con la cámara, suele ser una pista muy fiable de sus intenciones).
A punto estuvimos de agarrar alguna de las piedras y darle con ella, pero como no éramos electricistas seguro que no nos hubiesen dejado pasar y coger la piedra.
Pero centrémonos en el tema, resulta que esta Basílica tan discretita ella, durante la Edad Media, era un lugar de peregrinación para toda España y parte de Europa, dato impresionante donde los halla.
Está dedicada a Eulalia, más tarde con el santa delante, mejor conocida como Eulalia de Mérida, patrona de esta ciudad.
Parece ser que esta señorita, es una de las santas más famosas de España, pero yo no estoy muy puesta en estos temas y no lo supe hasta llegar allí.
Y la historia pues es un poco lo de siempre, Eulalia, nacida el 290, fervorosa cristiana se toma fatal el decreto de Diocleciano de prohibir el culto a Jesucristo y a pesar de que su madre trata de protegerla alejándola de la ciudad acabó protestando ante el gobernador, en estas que al gobernador, Daciano para ser exacto,s le da por camelarse a la niñita con regalos y de más, pero como acabó siendo santa, podéis imaginar que no se dejó tentar.
Entonces le dijo, mira, si no te olvidas de tu religión y te pasas a la religión de los romanos, te torturaremos y ella en un arranque suicida a la par que cristiano, expresó su opinión acerca de lo de cambiar de religión.
En definitiva, que la quemaron viva, por mujer e insurrecta y cristiana, qué es eso de desafiar al poder dominante.
La criaturita tenía 14 añitos en el momento de su muerte.
Cabría pensar que muchos siglos después las cosas han cambiado, pero como ya decía antes, no ha sido así, y a lo largo y ancho del mundo hay aún muchas personas que cada día mueren por defender sus ideas, por ser distintas o a veces por no hacer absolutamente nada, sólo por existir.
Como diría Win Wenders, tan lejos, tan cerca.












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