Ni qué decir que el plato fuerte de Mérida son su Anfiteatro y Teatro.
Estos conjuntos arquitéctonicos están declarados Patrimonio de la humanidad, por la Unesco.
Fue inagurado el año 8 a. de C.
Estaba destinado a eso tan famoso y populoso que hacían los romanos, paragón del mundo civilizado en aquellos tiempos, es decir, luchas de gladiadores y luchas entre hombre y fieras.
Como pronto nos hacen un Gran Hermano de ambas variedades, o bien los romanos estaban muy avanzados o bien la civilización ha hecho bien poco para avanzar, no tengo claro cual de las dos cosas.
Lo mejor es realizar la visita pronto por la mañana, como es uno de los lugares con más visitas enseguida se llena de turistas y aunque es de grandes dimensiones, si quieres estar tranquilo, ves tempranito.
Nosotros fuimos en un día nublado y fresco que nos dió un respiro entre tantos calores.
El recinto que engloba el Anfiteatro es el mismo que el del teatro, aunque yo os lo vaya a mostrar en entradas diferentes, más que nada, por comodidad.
No se requiere demasiado tiempo para visitarlo realmente, pero vale la pena darse una vuelta por la parte de arriba para poder apreciar bien sus vistas y colarse por los distintos niveles y descubrir sus pequeños rincones.















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