Lo cierto, es que son ya unas cuantas las veces que hemos visitado la ciudad de Tarragona, bella, tranquila, acogedora, siempre es un placer reecontrarla.
Es la primera vez que la visitamos con cámara digital, así que hicimos algunas fotos de los sitios que esta vez hemos visitado.
Las otras veces, no entramos en el anfiteatro, o estaba cerrado por obras, o por horario, así que era la primera vez que lo visitabámos.
El día era muy caluroso y era un poco masoquista realizar la visita bajo ese sol, pero valió la pena.
Lo mejor del día, el maravilloso baño que nos dimos en la playa, con ese agua tan salada y la comida que hicimos en un bonito restaurante, que en realidad era una cueva de piedra, al lado de unas ruinas que visitamos, dónde comimos magníficamente, barato y muy bien atendidos.
Bueno, en realidad, lo mejor de la visita, fué, como siempre, la compañía...
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